En cuanto operación, el condicionamiento clásico, se refiere al emparejamiento, en una relación temporal fija, de (a) un estímulo neutro con (b) un estímulo correlacionado con una respuesta, es decir, un reflejo. Por ejemplo, un timbre (estímulo neutro) puede ser emparejado con comida en polvo, que está originariamente correlacionada con la salivación, un reflejo. Un organismo que es expuesto repetidamente a estos emparejamientos llega a menudo a responder al estímulo que en un principio era neutro de la forma que respondía al otro estímulo. En este ejemplo el organismo llegaría a salivar cuando sonara el timbre.