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La teoría de la elaboración de Merrill y Reigeluth


La Teoría de la Elaboración (desarrollada principalmente por Reigeluth y Merrill, 1979-1983; Reigeluth y Rogers, 1980; Reigeluth, 1987), constituye un aporte a la estructuración y organización del contenido de aprendizaje. Su propósito es conseguir una óptima adquisición, retención y transferencia de la información transmitida. Supone un refinamiento de la de la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel, en cuanto que le proporciona una vía coherente de aplicación, a la vez que flexibiliza algunos de los presupuestos más discutibles de la misma. Es por esto que la hemos tomado como referencia para estructurar la secuencia de contenidos de algunas unidades, adaptando las líneas generales de la teoría a la naturaleza del contenido a desarrollar.
Una secuencia basada en los principios de esta teoría debe tener en cuenta que los contenidos han de ordenarse de forma que los elementos más simples y generales deben ocupar el primer lugar incorporándose, de manera progresiva, los elementos más complejos y detallados. En resumen, esta teoría postula que los resultados de aprendizaje mejorarán en la medida en que la secuencia de enseñanza se aproxime a un modelo que: (1) Se presente inicialmente el contenido de una forma general, a modo de panorámica global de la unidad de estudio, y (2) Se introduzca el nivel de complejidad elegido en cada uno de los componentes de esta presentación general en sucesivas elaboraciones (niveles de elaboración).
La secuencia elaborativa requiere, al final de cada nivel de elaboración, un resumen y una síntesis: el resumen supone una revisión de los contenidos desarrollados en ese nivel, y la síntesis integra las relaciones que estos contenidos mantienen entre sí y con la secuencia general.
Los principios básicos de la teoría de la elaboración responden a la siguientes formulaciones hipotéticas:
    1. Principio de síntesis inicial: al principio de la secuencia instructiva debe presentarse un epítome u organizador previo que sirva de estructura conceptual de anclaje de las nuevas informaciones.
    2. Principio de elaboración gradual: los contenidos del epítome deben ser gradualmente elaborados desde lo general a los detalles.
    3. Principio familiarizador: debe partir de un conocimiento o experiencia previa del alumno con objeto de que éste relacione lo que ha de aprender con las ideas generales que posee al respecto.
    4. Principio de prioridad: los aspectos más importantes del epítome han de desarrollarse en primer lugar. La importancia debe establecerse teniendo en cuenta los intereses de los alumnos y la naturaleza del concreta del contenido.
    5. Principio de tamaño óptimo: cada elaboración debe ser lo suficientemente corta como para que se puedan sintetizar los constructos desarrollados y lo suficientemente amplia coma para proporcionar el nivel de profundidad deseado.
    6. Principio de síntesis periódica: después de cada elaboración debe proporcionarse un sintetizador, donde se promueva la relación entre los constructos que se acaban de desarrollar y para mostrar el contexto de la elaboración dentro del epítome.
Estas prescripciones para un modelo de instrucción tratan de favorecer los procesos que tienen lugar en el curso del aprendizaje significativo: la activación o creación de un marco conceptual para encajar los nuevos conocimientos (epítome u organizador previo), la diferenciación progresiva de conceptos a través de las sucesivas elaboraciones, y la recapitulación integradora que debe generarse mediante las síntesis periódicas.
El esquema básico que debe adoptar un modelo basado en la teoría de la elaboración puede ser el siguiente. En las unidades que desarrollamos en este proyecto no se rebasan los niveles de elaboración primarios.
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