El Conductismo




Introduccion

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¿Qué es el Conductismo?

Considerando los aspectos fundamentales que presenta Belanger (1999), puede entenderse el conductismo como el conjunto de teorías de aprendizaje desarrolladas a partir de la psicología conductista, que estudia la conducta del ser humano y busca describir, predecir y manipular dicha conducta, concentrando su atención en tres fenómenos: la situación, la respuesta y el organismo.

“El conductismo no es la ciencia del comportamiento humano. Es la filosofía de esa ciencia” (Sobre el conductismo, B. F. Skinner)

Antecedentes históricos

Cuando a finales del siglo XIX un puñado de científicos alemanes decidieron estudiar la mente y la conciencia a través del método científico, asistimos al nacimiento de una nueva ciencia que permitiría medir y observar lo que se hasta ese entonces se consideraba intangible, someter al rigor científico elementos como la conciencia, los pensamientos, las emociones o la personalidad. Este enfoque positivista cruza el Atlántico, tras recalar previamente en Inglaterra, para asentarse y echar raíces en las principales universidades de Estados Unidos, donde se fundan los primeros laboratorios para la ciencia de la psicología en ese país. Y así se llega a la conducta, casi por accidente. Pero no se puede hablar del estudio de la conducta sin referirnos al funcionalismo.

La mente es ahora accesible al estudio científico. En un principio todo eran conjeturas sobre lo inobservable que giraban en torno a la introspección y experimentos relativos dotados de excesivas dosis de subjetividad. El funcionalismo plantea una nueva manera de experimentar y buscar magnitudes aplicables en su afán por determinar cómo funcionan los procesos de la mente.

Al método científico alemán se le suma el pragmatismo de la escuela escocesa a su paso por las islas Británicas. Cuando esta nueva ciencia llega a suelo norteamericano (en plena fiebre positivista), surge la pregunta inevitable: ¿Para qué sirve la psicología? ¿Qué aplicación práctica tiene?

En 1913 Watson publica su Manifiesto conductista, con un hondo calado darwinista: función implica adaptación. Todo lo que hacemos supone un esfuerzo adaptativo al medio. Pero ese esfuerzo ¿es consciente o inconsciente? ¿Se puede modificar? Así se amplía el objeto de estudio: no se analiza un órgano, sino una conducta fruto de las decisiones que el sujeto toma para adaptarse al medio. Cambiemos el sujeto y cambiará el medio, y viceversa. De la mente a la conducta del sujeto: nace el conductismo. [Ver vídeo]

El conductismo no puede reducirse en exclusiva a la “neuromecanicista interpretación de la psicología asociada al nombre de Watson” (Four Varieties of Behaviorism, R.S. Woodworth, 1924)

Ideas principales

En el seno del conductismo hay muchas corrientes, pero a pesar de sus discrepancias, todas comparten estos cuatro elementos:

  1. El objeto de estudio es la conducta con el fin de explicarla, predecirla y controlarla, atendiendo a la situación, a la respuesta y al organismo.

  2. El método es exclusivamente empírico descartándose, por consiguiente, todo indicio de introspección y subjetividad (tan presentes en los albores de la psicología incluso durante la etapa del laboratorio de Leipzig).

  3. Las tesis plantean la conducta sustentada en tres pilares: la situación, la respuesta y el organismo.

  4. La psicología entendida (y aceptada) como una ciencia práctica, aplicada y concreta que persigue la predicción y modificación de la conducta.

¿Se puede tratar la locura? ¿Es posible reconducir una fobia? ¿Y tratar el miedo? ¿Se puede incidir en la intención de voto de las personas? ¿Y vender más jabones? ¿Quién sería el idóneo para el puesto de sargento? ¿Y de director general? Estas preguntas que hoy en día encontrarían respuesta hasta en el más lego supusieron, a principios del siglo XX, un profundo cambio en la concepción de la sociedad.

Estudio de la conducta

Fue Sechenov quién intentó demostrar cómo actos complejos y aparentemente voluntarios podían ser entendidos en un marco de referencia amplio, como esencialmente involuntarios. "La causa inicial de toda conducta no radica nunca en el pensamiento, sino en la estimulación sensorial externa, sin la que no hay pensamiento posible". Sechenov, 1863.

Pavlov, se dió cuenta de que os mecanismos del reflejo innato, por muy precisos y complejos que sean, no resultan suficientes para explicar las distintas adaptaciones que realizan los organismos en su medio. El reflejo concreto que Pavlov y sus discípulos estudiaron más a fondo fue el de salivación en los perros. De forma general. lo que Pavlov descubrió fue que los perros salivan cuando se les presenta cualquier estímulo -como un timbre, una luz, el experimentador o una figura geométrica- con tal de que este estímulo les sea presentado junto con la comida un número suficiente de veces. Descubrió también que cuantas más veces se presentaban juntos los estímulos emparejados, mayor es la fuerza de asociación.

Estos estudios llevados a cabo por Pavlov, así como los de Ebbinghaus y otros autores posteriores, son los que dan lugar a las distintas formas de condicionamiento, como el condicionamiento clásico o el condicionamiento instrumental.

Neoconductismos

La aparición del conductismo a comienzos del siglo XX aportó nuevos enfoques a la pregunta: ¿Cómo aprenden los organismos? Se iniciaron diversos intentos encaminados a dar una respuesta concienzuda y sistemática, basados en principios conductistas. Los conductistas norteamericanos Edwin R. Guthrie, Tolman y Skinner, entre otros, publicaron trabajos muy influyentes en los que intentaban identificar y ensamblar las piezas de este sutil y complejo rompecabezas.

Guthrie

gutrieth.jpgEl aprendizaje no es sólo estímulo-respuesta. También intervienen los esquemas, la esterotipia que explica el conjunto de conductas que nos ajustan con mayor eficacia al entorno. Guthrie anticipa los futuros esquemas cognitivistas. ¿Qué se espera de nosotros cuando vamos al médico? ¿Y en la escuela? Estimular es repetir el conjunto de conductas que se realizaron la anterior vez que se enfrentó el estímulo. Si dos respuestas están asociadas con un estímulo, la recencia indica que se activará la más reciente. Libera a la conducta de la esclavitud de la causa-efecto. Se cuestiona si la recompensa tendrá siempre el mismo efecto, incluso si tendrá efecto. ¿Castigos? ¿Premios? ¿Calificaciones? Desarrolló una teoria de aprendizaje en la que enfatizó el estudio de la conducta como una secuenia de movimientos, y ésta pudo ser aplicada al analisis de casos complejos. [Ver presentación]

Tolman

tolman.jpgLa conducta analizada en unidades de conducta o actos molares. Se caracteriza por implicar siempre un objeto-meta ya sea para alejarse de él o alcanzarlo. También libera a la conducta del paradigma clásico de estímulo-respuesta, refiriéndose a causas iniciales y conducta final, incluyendo las capacidades adaptativas del organismo. Hará mención del trinomio estímulo-organismo-respuesta. Se refugia en el positivismo lógico e incorpora como observables el propósito y la cognición.

En sus estudios del aprendizaje de ratas, Tolman buscó demostrar que ciertos animales podían aprender hechos acerca del mundo que podrían usar de manera flexible en vez de simplemente aprender respuestas automáticas iniciadas por estímulos ambientales. En el lenguaje de su tiempo, Tolman fue un teórico E-E (estímulo-estímulo). [Ver presentación]


B.F. Skinner

190px-B_F__Skinner_at_Harvard_circa_1950.jpgFue, quizá, el que más aportó al proceso de enseñanza aprendizaje. Detectó un tipo de conducta que no respondía a las leyes clásicas del reflejo y la llamó conducta operante. [Ver vídeo] Ésta engloba a toda conducta aparentemente espontánea pero no por ello libre de regulación. La pregunta era: ¿qué condiciona a la conducta operante? La operante recibe el estímulo posterior a la conducta. Hasta ahora el sujeto era un sujeto pasivo, que reaccionaba al estímulo. Ahora el sujeto es activo: busca introducir cambios en su medio. [Ver vídeo]

B. F. Skinner tomó como referencias las ideas del condicionamiento clásico o respondente de Pavlov para elaborar el condicionamiento operante que transformó el esquema conocido de estímulo-respuesta en operación-respuesta-estímulo. Su base experimental parte de los animales aunque posteriormente lo extrapoló a la educación, dando así continuidad a la pedagogía de la conducta mediante la enseñanza programada. [ Ver presentación]


Características de la enseñanza programada

a) Definición explícita de los objetivos del programa.

b) Presentación secuenciada de la información según una lógica de dificultad creciente asociada al principio de complejidad acumulativa.

c) Participación del estudiante.

d) Refuerzo inmediato de la información.

e) Individualización (avance de cada estudiante a su propio ritmo).

f) Registro de resultados y evaluación continua.

El paradigma conductista pueden aplicarse con éxito en la adquisición de conocimientos memorísticos que supongan niveles primarios de comprensión. Sin embargo, no está libre de limitaciones, ya que la repetición no garantiza asimilación de la nueva conducta, sino sólo su ejecución (el alumno sabe multiplicar pero no sabe cuándo debe hacerlo, se sabe las tablas de multiplicar pero no sabe resolver un problema en el que tiene que utilizar la multiplicación). Los conocimientos adquiridos no son transversales ni fácilmente transferibles.

Aún así, hay situaciones educativas donde el conductismo es una clara opción educativa:

  • Para trabajar conductas y hábitos de trabajo durante las etapas de infantil y primeros ciclos de Primaria.

  • Para reconducir conductas desajustadas durante la Secundaria.

  • En la formación de profesionales cuyas competencias básicas incluyan la preparación en el estímulo-respuesta rápida y eficaz (pilotos, urgencias médicas, policías, bomberos, etc.).

  • En el ámbito de la educación musical. Alcanzar una cierta velocidad ante patrones rítmicos muy rápidos, matizar la embocadura en un instrumento de viento o percutir las membranas en el momento justo, por poner algunos ejemplos, tienen mucho que ver con la adquisición de conductas.

Un ejemplo

Paula y los Fingerianos Es un programa de aprendizaje de técnicas mecanográficas orientado a los más pequeños. Los objetivos son lograr una correcta posición del cuerpo, una posición adecuada de las manos sobre el teclado, automatizar la vuelta a la fila base, dirigir la vista hacia la pantalla o el texto (no el teclado) y alentar la constancia en la práctica.

Por su propia naturaleza, se trata de un aprendizaje de carácter altamente conductista. El éxito radica en utilizar los diez dedos con la máxima eficacia. La presentación es visualmente atractiva y el proceso es muy dinámico en el seno de una aventura, tanto a través de juegos como llevando un diario. Los éxitos se premian con “regalos” virtuales (balones, medallas, bicicletas, cámaras, monopatines, tambores…) que se acumulan anotados en una “libreta”. Cuando se cometen fallos, se recomienda más práctica y resitúa al alumno en el nivel más adecuado. Hay unos personajes “malos”, los finguerianos, que son extraterrestres y contra los que se lucha durante los juegos. El programa registra y actualiza los datos de hasta ocho participantes y, al final, concede un diploma.

Para unas generaciones de individuos cuyo éxito en la sociedad del conocimiento depende de su interactividad con un interfaz como el teclado de un ordenador, un enfoque conductista parece una buena opción para el dominio de unas habilidades concretas que, aún no suponiendo contenidos conceptuales, su dominio estará en la base de una buena presentación de los materiales o de una velocidad de trabajo suficiente.

El conductismo en educación

El conductismo es el andamiaje que sostiene el actual sistema educativo. Los castigos, los premios, los reconocimientos públicos, las notas, nada de ello deja de ser una manifestación del conductismo en las prácticas docentes cotidianas.

Para el conductismo, el aula, al igual que el laboratorio, debe descubrir la capacidad natural del individuo con el fin de averiguar qué se le puede enseñar. Una vez descubierto, se desarrollarán métodos que permitan al sujeto adquirir las destrezas que le integren en su sociedad. De esta manera, también la escuela asume funciones de socialización antes ejercidas en exclusiva por la familia.

Dentro del marco educacional, la teoría psicológica del aprendizaje que propone el conductismo se centra en el comportamiento del individuo frente a las influencias del ambiente (E-R) y no en los contenidos. ¿Cómo se aprende Historia desde una perspectiva conductista? En la caja de Skinner, cuando la paloma ve que cambia el entorno (el letrero) y da un giro para conseguir comida, ¿lo hace porque ha aprendido a leer? No. Del mismo modo, la relación del conductismo con la práctica educativa se concreta en la posibilidad de generar una conducta, la cual favorezca un entorno que, a su vez, facilite o permita el proceso de enseñanza-aprendizaje. [Ver vídeo]

En su obra Walden II, Skinner describe una sociedad emergente en la que sus miembros realizan tareas cotidianas a cambio de una serie de créditos que se traducen en tiempo personal. Las tareas más arduas reciben un mayor número de créditos. No importaba tanto la perfección de la tarea como el hecho de que se realizara. ¿Cómo se puede trasladar esta imagen de E-R al proceso de enseñanza-aprendizaje? No son los contenidos en sí lo que se valoraría sino el desarrollo en el alumno de una conducta favorable al aprendizaje. El conductismo apunta directamente a la motivación. Motivación para que el alumno vaya al colegio, para que quiera escuchar, para que desee pensar, para que prefiera cumplir con sus actividades. Se trata, pues, de una motivación que le haga autosuficiente y llegue a trascender la frontera de sujeto pasivo en el aula a sujeto activo en su propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Hasta este este alumno motivado que responde al estímulo positivo llegarán otras corrientes educativas que trabajarán la construcción del aprendizaje. [Ver vídeo]

En cuanto a los aspectos negativos del conductismo en la educación destaca el hincapié en la conducta externa o manifiesta, en detrimento del comportamiento interno, del modo de pensar o de la perspectiva de los propios alumnos. A esto hay que sumar el carácter excesivamente pragmático del sistema, la complejidad de los objetivos operativos, la falta de espontaneidad y de aportación personal de los alumnos, siempre guiados de forma mecánica y reactiva.


Metodología

El proceso educativo consiste en la estructuración adecuada de objetivos y refuerzos con el propósito de fomentar un aprendizaje eficiente en el alumno. Cualquier contenido académico puede impartirse de manera adecuada si se dispone de una programación instruccional eficaz basada en el análisis detallado de las respuestas de los alumnos y en el cómo se verán reforzadas.

Desde el paradigma conductista, enunciar con claridad los objetivos supone varias ventajas:

  • Sitúa tanto al docente como al alumno en sus respectivos puestos de salida con una visión clara del recorrido requerido para alcanzar los objetivos.

  • Genera una planificación y un diseño adecuados.

  • Establece criterios evaluativos claros y concretos.

Los objetivos son los elementos esenciales de todo proceso instruccional.


Objetivos educativos

Dado el planteamiento de ciencia psicológica de la conducta manifiesta y su filosofía pragmática, es lógico que los objetivos educativos sean eminentemente funcionales y prácticos, proponiendo que el alumno adquiera destrezas, hábitos o habilidades específicas ante situaciones determinadas. Dada su estructura, el conductismo, al igual que el informacionismo-culturalismo, ha orientado la enseñanza más hacia la memorización y comprensión que hacia la elaboración de la información. Por otra parte, el alumno debe manifestar esas capacidades o competencias a través de conductas medibles. Por eso se insiste en que los objetivos sean operativos. Los contenidos son principalmente de tipo procedimental (“saber hacer”), para lo que se dan pautas y normas a seguir a fin de conseguir las habilidades destrezas, estrategias y hábitos.


Rol del estudiante

El estudiante es evaluado y considerado a través de sus conductas, que son el resultado del aprendizaje. Su conocimiento se concreta en habilidades aprendidas ante situaciones determinadas. En el aprendizaje los alumnos tienen un papel activo, aunque reactivo a los estímulos que se le presentan.

Interacción entre estudiantes

Los estudiantes responden a los estimulos ambientales y se convierten en seres auto-disciplinados, donde sus tareas de interaccion con los demás compañeros requieren de la constante aprobacion del profesor y serán observadas, medidas y evaluadas directamente por éste.

Rol del profesor

El papel del profesor se define según su poder de influencia, considerándose como un ingeniero de la conducta, capaz de garantizar el éxito de los alumnos. Sus funciones principales son:

  • Ser un experto en técnicas educativas.

  • Analizar las conductas y las necesidades.

  • Diseñar los objetivos, la metodología, las actividades, etc.

  • Organizar el escenario y los materiales.

  • Estimular y facilitar la emisión correcta de respuestas, y consolidarlas a través de refuerzos.

  • Controlar, supervisar y dar retroalimentación


Criterios e instrumentos de evaluación

El aprendizaje se produce cuando hay un cambio en la conducta. La evaluación del aprendizaje se enfoca en aquellos fenómenos que son observables y medibles, fruto de un aprendizaje producto de la relación “estímulo-respuesta”. Los aspectos no medibles ni observables, tales como el pensamiento o la motivación, quedan fuera del ámbito de la evaluación. El método evaluativo se apoya fundamentalmente en pruebas objetivas basadas en objetivos propuestos. El objetivo de la evaluación conductista es valorar el modelado de una conducta, es decir, si el alumno se ciñe a lo que el profesor espera de él. Y el refuerzo de esa conducta es la calificación.


El conductismo y las TIC

Cada corriente pedagógica encuentra su hueco en el ámbito de la enseñanza asistida por ordenador (EAO). Hallamos el conductismo en la propuesta digitalizada de la enseñanza programada, el cognitivismo en los Sistemas Tutoriales Inteligentes y el constructivismo en proyectos como Logo o Webquest. Sin embargo, ninguna de ellas concibe el aprendizaje como una experiencia de interacción con el entorno sociocultural.

Los orígenes de la EAO son conductistas. Nació en los años 60 en los Estados Unidos con el fin de estudiar aprendizajes complejos a la par que se mantenía el control sobre el material que se presentaba a los alumnos. Inicialmente todo parte de los supuestos de la enseñanza programada de Skinner mediante una rudimentaria “presentación secuencial de preguntas y la sanción correspondiente de las respuestas de los alumnos” (Martí, 1992, 66).

En esencia, la EAO no es más que un complejo programa informático diseñado para servir como herramienta educativa cuyos contenidos se centran principalmente en la realización de ejercicios y sesiones de preguntas y respuestas que permiten la presentación de un temario y verificar su comprensión y adquisición por parte del alumno (gracias a una fuerte carga repetitiva). [Ampliar]


Ventajas e incovenientes de la EAO según diversos autores (Colom, Sureda, Salinas, 1998; Martí 1992):

Ventajas

Inconvenientes

Facilidad de uso, no se requieren conocimientos previos.
Alumno pasivo.
Existe cierto grado de interacción.
No es posible la participación del educador para el planteamiento de dudas, etc.
La secuencia de aprendizaje puede ser programada de acuerdo a las necesidades del alumno.
Excesiva rigidez en la secuencia de los contenidos, que impide el tratamiento de respuestas no previstas.
Feedback inmediato sobre cada respuesta.
No se sabe por qué un ítem es correcto o incorrecto.
Favorecen automatización de habilidades básicas para aprendizajes más complejos.
Fragmentación de contenidos excesivamente uniforme y reductora, sea cual sea la materia.
Proporciona enseñanza individualizada.
Individualización muy elemental; no tiene en cuenta el ritmo, no guía.
(Urbina, S. (1999) "Informática y teorías del aprendizaje", Pixel-Bit, n.º 12, enero de 1999.)



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Articulos


Favoritos

Referencias


Bélanger, J. (1999). Imágenes y realidades del conductismo. [Oviedo]: Universidad de Oviedo. Disponible con vista restringida en Google Books

Briones, S. (2001). "Las tecnologías de la información y la comunicación: su impacto en la educación", Pixel-Bit, n.º 17, junio de 2001. [En línea]

Cabero, A. y Duarte, A. (1999). "Evaluación de medios y materiales de enseñanza en soporte multimedia", Pixel-Bit, n.º 13, julio de 1999. [En línea]

Jiménez, A. y Cabrera, L. (1999). "Aproximación a las teorías implícitas del profesorado de educación infantil y primaria, secundaria y superior sobre los medios de enseñanza", Pixel-Bit, n.º 13, julio de 1999. [En línea]

Martínez, J., Moya, A. y Pacheco, R. (2001). "Una unidad didáctica multimedia a la medida de la diversidad", Pixel-Bit, n.º 17, junio de 2001). [En línea]

Menéndez, L. y Valdés, V. (2001). "Utilización de textos y gráficos en la enseñanza asistida por ordenador", Pixel-Bit, n.º 17, junio de 2001. [En línea]

Sánchez, J. (1997). "Software educativo para alumnos con necesidades educativs especiales", Pixel-Bit, n.º 9, junio de 1997. [En línea]

Skinner, B. F. (1975). Sobre el conductismo. Conducta humana, 22. Barcelona: Editorial Fontanella. Disponible para consulta en linea (Scribd)

Skinner, B. F. (2002). Beyond freedom and dignity. Indianapolis: Hackett. Disponible con vista restringida en Google Books

Watson, J. B. (1972). El conductismo. Biblioteca Psicologías del Siglo XX, 1. Buenos Aires: Paidós.